UN ESPACIO DONDE COMPARTIR MESA, RISAS Y CERVEZA CONVIERTE CUALQUIER PLAN EN TRADICIÓN.
Hay sitios a los que no se va solo a comer o beber, sino a encontrarse. Taberna es uno de ellos. Un espacio con alma clásica y espíritu actual donde el ambiente lo marca la cercanía, el buen rollo y esa sensación de estar en el lugar adecuado en el momento justo. Aquí, desde que cruzas la puerta, sabes que algo se va a compartir: tiempo, conversación y mesa. Taberna funciona como punto neurálgico para grupos de amigos, familias y habituales que buscan un lugar cómodo y sin formalidades.
Especialmente cuando hay evento deportivo en directo, el local se transforma en un hervidero de emociones compartidas. Las pantallas reúnen, pero lo que de verdad engancha es lo que pasa alrededor de la mesa:


comentarios cruzados, brindis espontáneos y esa complicidad que solo se da en los bares de verdad. La propuesta gastronómica acompaña ese espíritu. Tapas pensadas para compartir, llaunas con combinaciones sorprendentes, platos sencillos pero bien ejecutados y una barra que invita a quedarse un rato más. Las cervezas de tirador
—varias y bien seleccionadas— son uno de los sellos de la casa, siempre ahí, para cualquier brindis, porque aquí cualquier excusa es válida. Mención aparte merece “El Bocata del Chef“, que se presenta en una colección especial pensada para ir más allá del clásico entre pan y pan. Cada dos semanas se lanza una colección exclusiva y limitada, con recetas que no se repiten y que convierten el bocadillo en protagonista absoluto. Recetas cuidadas, combinaciones sorprendentes y ese punto canalla que los convierte en protagonistas tanto a la hora del vermut como en comidas informales o cenas improvisadas. Taberna no entiende de prisas ni de planes cerrados. Se viene a disfrutar desde el principio hasta el final, a dejarse llevar por el ambiente y a saborear cada momento. Porque cuando el sitio acompaña, la experiencia se goza.








